(Sebastián y Tania salen de un restaurante camino a la casa de Tania. Es de noche y van caminando despacio por una calle un poco solitaria y más o menos iluminada)
Tania. Sebastián, no sólo quiero agradecerte por el regalo que me hiciste porque la cena estuvo buenísima.
Mariano. ¡Prima querida! ¿Cómo estás? Hace ya bastante tiempo que no sé nada de ti, he perdido la comunicación contigo y realmente me siento mal por eso...
Tania. Me lo dices a mi, yo he sido pero que tú oye. Mira, te quiero presentar a mi enamorado... Mariano, él es Sebastián, Sebastián, Mariano.
(Y es, cuando se dan la mano, que una escena que sucedió hace dos veranos atrás viene a la mente de ambos trayendo recuerdos)
Sebastián. Sabes que te quiero demasiado pero no, creo que ahora debemos terminar lo nuestro...
Mariano. ¿Pero qué pasa? Recién estamos empezando y esto no es justo...
Sebastián. Son cosas que me pasan por la cabeza ahora. Lo siento muchísimo pero no, no quiero hacerte daño... Eres tan bueno que no te quiero perjudicar.
Mariano. ¿O es que acaso soy muy loca para ti? ¿Qué sucede?
Sebastián. Nada, no pasa nada. El del problema soy yo y punto. Creo que hasta aquí ha sido suficiente y no quiero hacer un drama ni arruinarte la vida... ¿Te podrías ir porfa?
Mariano. Me voy pero nuestros caminos se cruzarán nuevamente, lo sé... Mientras tanto, espero que la pases bonito en tu vida, pues.
(Mariano y Sebastián se terminan de dar la mano y se miran con cara de incomodidad)
Mariano. ¿Cómo se conocieron?
Tania. Nos conocimos por unos amigos que teníamos en común, estuvimos saliendo y hoy cumplimos nuestro primer año como enamorados. Más bien creo que ustedes también se conocen de algún lado o me estoy equivocando...
Mariano. Sí, mira tú qué pequeño es el mundo. De hecho, sí nos conocimos hace poco más de dos años y pasó algo entre nosotros que, aunque empezó bien, terminó mal y no vale la pena recordarlo ahora... ¿No te acuerdas, Sebastián?
Sebastián. Cómo no me voy a acordar si todavía lo tengo bien presente en mis recuerdos...
Tania. (Con mirada de extrañeza) No entiendo, cómo que pasó algo entre ustedes dos... Asuntos laborales u otras cosas, me imagino. Exijo una explicación, chicos.
Mariano. (Primero mira a Sebastián y después a Tania) Mira, lo que pasa es que tu señor enamorado y yo tuvimos una pequeña relación sentimental hace un tiempo atrás pero él no se sentía seguro para continuar con lo nuestro así que decidió terminar con lo nuestro... O es que acaso ya no te acuerdas lo que me dijiste, Sebastián, ¿El problema soy yo y punto?
Sebastián. Sí, sí me acuerdo de todo ese tiempo y de esa tarde en la que terminamos... Siento muchísimo haber roto tus sentimientos, de veras.
Tania. ¿Qué? Me deben estar haciendo una broma, chicos... Un momento, debo ordenar un par de ideas. (Se apoya contra la pared de una casa ubicada en la calle donde se habían encontrado y se agarra la cabeza)
Sebastián. Amor, el próximo año voy a pedir tu mano para que nos podamos casar y vivir toda la vida juntos... He descubierto que tú eres la mujer a la que yo amo furiosamente y no puedo dejar de pensar en ti.
Tania. Que emoción! Estoy tan emocionada por esto que no voy a poder esperar para poder casarme contigo...
Sebastián. Y yo tampoco... Voy a tratar de que esa sea la mejor ceremonia que exista para que seas feliz, porque yo quiero verte feliz y me encanta verte así.
Tania. Te quiero tanto...
(Tania reacciona, deja de apoyarse en la pared y se encuentra al borde de las lágrimas, mira fijamente a Sebastián)
Tania. ¿Porqué no me dijiste que te gustaban los hombres? O es que acaso yo era tu experimento para saber si es que, en verdad, las mujeres te podían gustar...
Sebastián. Es que... Sí pues. Yo tuve algo con él pero lo tuve que cortar por mí, no quería seguir con él porque no quería hacerle daño y yo no sabía lo que sentía.
Mariano. Pero no le respondiste, ¿Todavía te gustan los hombres o no?
Sebastián. Debo decir que sí... Todavía me gustan pero tengo que experimentar más para saber qué es lo que siento.
Tania. Eres un huevón, un imbécil, no entiendo porqué me estuviste armando ilusiones durante todo este tiempo... (Las lágrimas corren por sus mejillas y no sabe con quién consolarse) Incluso me dijiste que podíamos casarnos pero no, no tiene ningún sentido estar contigo ahora.
Mariano. (Mirando a Sebastián) Eres un idiota, no entiendo cómo le pudiste haber dicho que se iban a casar, eso no tiene ningún sentido...
Sebastián. Lo siento mucho por no haber sido sincero contigo ni conmigo mismo. He sido un tonto, lo sé pero igual todos comentemos errores así que espero que me puedas disculpar...
Tania. No, no te puedo disculpar por todo el tiempo que me hiciste perder haciéndome creer que estabas enamorado de mi y que todo iba de maravillas... Eres un tonto, un...
Mariano. Es un maricón! Eso es lo que es... No entiendo cómo pudiste haber engañado a mi prima haciéndole creer que podías estar con ella. No sé qué carajo te pasó por la cabeza...
Sebastián. (Mirando a Mariano) Sí pues, soy un maricón y tú lo sabes tanto o más que yo... Pero bueno, creo que no tiene sentido estar aquí porque parece que la conversación ya terminó y yo no tengo nada que hacer acá. Parece que lo de Tania y yo está cantado y no ya no tenemos ninguna relación, lo nuestro acaba de morir... Creo que tienes que llevarte a tu prima a su casa porque creo que ustedes dos también tienen de qué hablar.
Mariano. Así es... Y bueno, espero que la próxima vez no te vea haciendo algún nuevo ridículo con alguien más. Ojala la historia no se repita, ojala. Vamos, Tania, te voy a llevar a tu casa.


1 personas pasaron por el barrio:
Ey, buena historia... algo descuadrante pero buena ... quien sabe podría pasar...
PRIMERO!!! xD
PD: Buen blog por cierto!
Publicar un comentario en la entrada